El edificio
- 10 dic 2016
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Percibo la vida como una suerte de edificio que se construye con base en la experiencia del maestro de obra. Como en cualquier oficio, este personaje necesita de años para perfeccionar su labor; algunos planos diseñados por él fracasarán estrepitosamente y, en ocasiones, considerará sucumbir. La única diferencia que encuentro, es que en la vida no hay forma de deshacer lo elevado: ladrillo que se pegue mal seguirá allí, torcido, pésimamente dispuesto; pero no desespere, querido lector, siempre habrá un infinito espacio aéreo que permitirá nivelar y hacer que la construcción se mantenga.
Traigo esto a colación, recordando que estoy ad portas de culminar el primer piso de este edificio que es mío y, si bien pude haber elegido mejores insumos, de mejor calidad, no me cabe duda de que todo fue lo adecuado, pues me permitió moldearme tal cual soy.
No puedo esperar para empezar la segunda etapa de este importante proyecto, pues considero será mil y una vez mejor que la inicial, dada la experiencia que esta maestra de obra ha adquirido en el camino.

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