top of page

La noche estrellada

  • 10 ene 2019
  • 1 Min. de lectura

Escribo un 10 de enero, pero la fecha exacta de este momento la ignoro. Estaba en un pueblito a las afueras de la ciudad y caminaba por una carretera larga, rodeada de arbustos y una que otra vaca. Se empezó a hacer de noche y entre tinto y tinto se oscureció mi vista. Salí de ahí, no por la falta de claridad, sino por el frío que con el pasar de las horas se hacía más fuerte. Por el azar, miré hacia arriba, solo para toparme con miles, millones de puntos brillantes que, con gracia, llenaron mis ojos de lágrimas. Hacía mucho tiempo desde que había podido ver algo así: sin neblina, sin nubes, solo las estrellas y yo, compartiendo un momento únicamente sentido entre nosotras.


 
 
 

Comentarios


bottom of page