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Imagine

  • 23 may 2019
  • 1 Min. de lectura

De todos los recorridos, estaba ese sitio: Imagine. En el corazón del amado Central Park de un tal John Lennon, a pocos metros del lugar en el que vivió con Yoko y murió a manos de Mark David Chapman. Ahí, donde seguramente él se sentó a componer canciones nunca lanzadas, o tal vez no. De pronto ni pisó ese pedazo de tierra específico, quién sabe. Esa delgada línea entre una calle cualquiera y el pase automático a 1968, donde los 'fab four' cantaban al son de la guerra y pasaban de empalagosos a leyendas del rock con un empujoncito de Bob Dylan. Ahí, donde Lennon firmó un autógrafo a su asesino, lo miró a los ojos y sentenció, sin saberlo, una muerte sucia para sí, por la espalda. Entonces escuché Let it be —¿o fue Love me do?— y pensé: estoy aquí, en ese sitio: Imagine.


 
 
 

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