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Reflexión musical decembrina

  • 1 dic 2019
  • 2 Min. de lectura

Más de una vez me han sugerido que expanda mis gustos musicales más allá del rock. No me malinterprete, querido lector, yo puedo apreciar más de un género, pero es ese que menciono el que se posa indestronable en mi lista de favoritos. Por qué, se preguntará...

Póngase a pensar en el Grunge, que es sin lugar a duda mi subgénero predilecto: sus intérpretes más destacados estaban en sus 20s cuando su época dorada, empezando los '90, florecía. ¿Y qué los hacía especiales? Transformar su miseria en arte. En su mayoría consumían drogas, provenían de familias disfuncionales y padecían problemas mentales. En su mayoría murieron empezando sus 30s. En su mayoría, por último, escribieron canciones atemporales que ejemplifican el malestar de la juventud, sin importar la época en que se viva.

Tomaré un párrafo para hablar de mi musa: Alice in Chains, o mejor dicho, Layne Staley. Este hombre cuasi mítico logró describir de forma magistral lo que es estar mal y no querer estarlo en cada uno de sus álbumes. En su 'side-project' Mad Season, se reunió con sus colegas más notables para inmortalizar la depresión en 10 canciones cortas. Los solos de guitarra, las voces, el saxo, el arte mismo de la portada del álbum –'Above', si se pregunta por el nombre–. Cada detalle evoca una emoción y trae consigo un trozo palpitante del alma de su intérprete. Lo más curioso es que, pese a ser música 'underground', Mad Season llegó al puesto 24 en la lista Billboard del '95, prueba de que más de uno le copiaba.

Si usted llegó hasta acá, seguro se pregunta a qué viene todo esto y a continuación le respondo: a que el arte que consumimos habla mucho de nosotros y puede usted llamarme anticuada, pero mutar conforme lo hace la moda, solo por encajar, no ha estado en mis planes nunca. Si no lo estuvo en mi época de colegio, cuando ser diferente era un crimen pagado con bullying, no lo estará ahora que he crecido.

Entonces la próxima vez que decida usted preguntarme por mis obsoletos gustos musicales, será a este texto frenético y espontáneo al que habré de direccionarlo.


 
 
 

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