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Fue solo amor

  • 18 feb 2020
  • 1 Min. de lectura

Han pasado cinco años y todavía me pregunto si aquello fue amor. Les contaré tan brevemente como los hechos me lo permitan:

Era una tarde calurosa –primer día de verano– y la noche se acercaba. El bus me llevaba más alta que los transeúntes pero más baja que los inquilinos de ese edificio. Tenía escaleras de escape y balcones amplísimos. "Apenas pa’ sentarnos a fumar", pensé.

Él estaba leyendo –¿o tal vez no?– y llevaba esa camisa que solo él podía usar. Una franela vieja, blanca y suelta. Estaba ahí, siendo él, sin saber que no le quité el ojo de encima. Miraba con desdén la calle concurrida que en nada se le parecía y me buscaba, sin saberlo.

El bus siguió y no le volví a ver.


 
 
 

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