El hombre en la caja
- 23 ago 2020
- 1 Min. de lectura
Hoy la luna está especialmente bella. Y entonces pensé en él. Hoy es su cumpleaños –hoy *sería su cumpleaños– y, aunque es muy improbable que, entre las mil y una personas que nacen cada 22 de agosto, sea precisamente por él que ella decida vestirse de gala, yo creo que es así.
Él me regaló la compañía que nadie más pudo darme, aún estando cerca. Escribió eso que me atormentaba y no podía decirle a nadie... y hasta le puso mi música favorita de fondo. Él murió antes de que yo pudiera salvarlo, pero sin duda me salvó a mí. Y es que pocos entienden la función sanadora del arte, lo que una canción puede hacer por un alma rota.
Por eso hoy brindo por él. Sin champaña, por supuesto. Pero él sabe que lo pensé y que noté sus esfuerzos por verse como nunca en su traje de luna.

Comentarios