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Cadáveres

  • 16 may 2025
  • 1 Min. de lectura

Cada vez que paso por ese lugar, esa esquina, la única frase que se me viene a la cabeza es: "apología a la tragedia".


Todos pasan, incluso pisan el cadáver de un soldado de la Tierra. Un servidor de aves, hongos, ardillas y "humanos". Seguramente estuvo por décadas ahí, combatiendo a las tormentas inesperadas y las sequías.


Por lo que se ve, su mayor lucha fue con el concreto, peleando por su territorio a través de sus raíces. Parece que estuvo a punto de salir victorioso.


El guardián silencioso del oxígeno murió sin causa justa. Puedo apostar mis lápices y papeles a que fue porque "bloqueaba" la vista de alguien o "tapaba" alguna fachada. Allí derramó su savia y quedó parte de su tronco. Pero a nadie le importa. Lo pasan de largo y yo solo puedo pensar... "una apología a la tragedia".

 
 
 

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