Impotencia
- 27 jun 2023
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Hace unos días leí una noticia que me dejó helada y me llenó los ojos de lágrimas. Sí, adivinaste: es sobre maltrato animal. No, no pasó en mi país, pero es un negocio que lucra a muchísimas personas a costa de actos macabros. Sí, esto pasa a diario, en diversas partes del mundo, ¿por qué escribir precisamente sobre este hecho? Porque no solo involucra a un animal -que por definición es una criatura indefensa que está a merced de lo que los humanos dispongamos-, involucra a bebés, pequeñas crías que son arrebatadas violentamente de los brazos de sus madres para padecer una muerte llena de dolor en manos de unos hijos de puta sin escrúpulos, cuya conciencia solo funciona si hay un signo-pesos de por medio.
Por más que he intentado dejar ir esto, no puedo dejar de pensar que, mientras mis gatas -por ejemplo- están pasando una vida llena de mimos, cuidados y amor, hay otros animales que están siendo arrebatados de su libertad, de su derecho a tener una familia y su derecho a caminar por el planeta Tierra sin ser secuestrados y ejecutados.
¿Hasta cuándo va a seguir el hombre lucrándose con el sufrimiento ajeno? ¿Cuándo saciará su deseo de poder y de someter a otros a su cruel voluntad? Me pregunto si estas personas tienen hijos, una pareja, un hermano, una madre. Me pregunto si ellos tienen la capacidad de amar y consentir a otro que no sea ellos mismos. Porque si tienes el más leve asomo de cariño en tu corazón, en el fondo debes saber que lo que haces no solo está mal, ¡ES HORRIBLE! Y no tiene la mínima justificación.
Este tipo de noticias son las que sacan a relucir a mi monstruo interior que quisiera barrer con todas las personas violentas del mundo, exterminarlas y sacarlas de donde puedan estar cerca de los animales y personas indefensas. Pero eso, acaso, ¿no me convertiría en alguien parecido a ellos?

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