Regresar
- 18 mar 2024
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar 2024
Hace unos meses que no escribo para mí. Puede parecer algo trivial, pero es curioso cómo todos los días me dedico a sacar ideas de mi cabeza, a exprimir mi cerebro y dar con ese "algo" especial para un montón de marcas que no tienen nada que ver conmigo. No me tomen a mal, yo amo mi trabajo y me siento honrada de poder dedicarme a la creatividad, a esa de la que me dijeron que no podría vivir, por allá cuando era adolescente; pero está la sensación de que últimamente he dejado de lado este pasatiempo que por años me llenaba de ilusión.
Pensamientos Celestes no empezó como tal. En un principio, mis escritos iban a dar a la sección de notas de Facebook. Ahí recibía un par de "me gusta" y sentía que valía la pena. Luego, en la universidad, una compañera me dijo que un blog podía ser parte de mi portafolio profesional, dado que en ese momento no tenía experiencia, ni nada que mostrar. Decidí entonces aventurarme a compilar todo lo que había escrito y mostrarle a mis potenciales empleadores una parte importante de mí. En Pensamientos Celestes escribí sobre amores fugaces, sobre amores marchitos, sobre ocurrencias aleatorias, sobre conceptos, sobre la naturaleza y sobre temas que me sacaron las lágrimas. Mi alma plasmada en letras, quedó a merced de desconocidos para que, quizás, dieran clic en el enlace adjunto en mi hoja de vida y descubrieran mi potencial.
Hoy tengo mucho más para mostrar (profesionalmente, en mi portafolio, una vez vacío) y tal vez por eso abandoné este ejercicio juicioso que una vez amé. Hoy regreso, recordando por qué empecé a escribir. Vengo a vaciar mi mente y a teclear cosas que no van para nadie más que para mí. Sobra decir que se siente bien.

Comentarios