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  • Foto del escritor: Celeste Granda
    Celeste Granda

Cual escena de celos, el miedo se escurre entre los actos insulsos y los convierte en motivos de gran preocupación. Es un máster, él. Es capaz de atravesar gratos momentos y herir sus raíces, para dejarlos con un sabor amargo a carbón que requiere de horas en apaciguarse. Es como combustible para la angustia curiosa, que sale y explora las venas y entrañas, intrusa, llevando consigo sensaciones propias a sitios inadecuados; es casi como un menor de edad en una peli para adultos: imprecisa, poco bienvenida, tóxica, hiriente.


No sé adónde fueron las palabras que nunca escribí. A esta hora, en medio del bochorno y el insomnio que me agobia, pienso en esas ideas que volaron y que no atajé: ¿a qué sitio partió eso que sentí aquella tarde en Nueva York?, ¿o las ideas indómitas que me invadieron camino a casa en la ruta 192?, ¿habrá escondido, en algún limbo desconocido, un cementerio de palabras? Sí, algo parecido a lo que entonó The Ramones en alguno de sus sencillos. ¿Me encontraré de nuevo con palabras no escritas, sedientas de una explicación?, ¿con reproches de por qué otras llegaron al papel y ellas no?, ¿tendré que enfrentarme a palabras tachadas, ajenas, que se juntaron con las mías para armar revolución?


  • Foto del escritor: Celeste Granda
    Celeste Granda

Casualidad es cambiar de acera para darle un empujón al destino. Es explorar posibilidades remotas sin planearlo; es salir 10 minutos antes -o 15 después-. Casualidad es pensar detenidamente en la sonrisa que descubrí entre el ajetreo, girando la mirada.


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