- Celeste Granda
A propósito de cumplir años:
El número 11 ha sido siempre para mí, más que cualquier otro valor, algo especial: nací un día 11 y, según dicen, a las 11:11 -sea A.M. o P.M.-, el Universo concede un deseo; ¿patético? Para nada. Todas nuestras vidas se basan en rituales, pasamos el tiempo llevando a cabo actividades inútiles que no representan más que convenciones y el hecho de creer en algo, real o no, que sea hermoso y llene de ilusión y esperanza, no hace más que prender una lucecita en este mundo tan podrido, que sin duda necesita razones para sonreír.
Si me preguntan, puedo decir sin temor a equivocarme que el 11 es mi número favorito y verlo marcando en el reloj es un motivo enorme de felicidad, pues sé que si no es a mí, a alguien, en algún sitio, le pasará algo realmente bello.
- Celeste Granda
Percibo la vida como una suerte de edificio que se construye con base en la experiencia del maestro de obra. Como en cualquier oficio, este personaje necesita de años para perfeccionar su labor; algunos planos diseñados por él fracasarán estrepitosamente y, en ocasiones, considerará sucumbir. La única diferencia que encuentro, es que en la vida no hay forma de deshacer lo elevado: ladrillo que se pegue mal seguirá allí, torcido, pésimamente dispuesto; pero no desespere, querido lector, siempre habrá un infinito espacio aéreo que permitirá nivelar y hacer que la construcción se mantenga.
Traigo esto a colación, recordando que estoy ad portas de culminar el primer piso de este edificio que es mío y, si bien pude haber elegido mejores insumos, de mejor calidad, no me cabe duda de que todo fue lo adecuado, pues me permitió moldearme tal cual soy.
No puedo esperar para empezar la segunda etapa de este importante proyecto, pues considero será mil y una vez mejor que la inicial, dada la experiencia que esta maestra de obra ha adquirido en el camino.
- Celeste Granda
A veces las noches, además de acunar sueños, impulsan las mentes a recordar, pensar, re-plantear y renovarse. Es curioso cómo un poco de insomnio logra traer a colación ideas -supuestamente- ya olvidadas y hace que eso que se creía superado, lata de nuevo cual corazón de crío; ¿sucederá esto a propósito?, ¿se sentirá el cerebro saturado y se desahogará por medio de pensamientos fatídicos?
