- Celeste Granda
Tenía el corazón agitado, las manos le sudaban frío y sus párpados se encogieron. Casi lloraba, temblaba como nunca, las venas de sus extremidades se empezaron a notar a causa de su palidez. "Me sigue" dijo con dificultad. ¿A qué se referirá con eso? No lo supe... hasta ese momento. Una mañana me levanté con los mismos síntomas; se supone estaba sola pero algo me seguía, estaba conmigo -nadie más le veía-. Era impresionante cómo un ente intangible podía sentirse de una forma tan vívida. Empecé a correr, traté de huir, ¿qué es esto? Pensé en silencio; era como si me estuvieran jugando una mala broma, una muy pesada, por venganza quizá. Me atormentó su presencia por un buen tiempo, sentía cómo se reía de mí, cómo mi tortura le era hilarante. Un día le enfrenté y de repente no era yo quien se atemorizaba. Cuando le vi lejos, diminuto, destruido y sin poder sobre mí, me alegré. Vencí el miedo, concluí.
- Celeste Granda
Me levanté, caminé una y otra vez, tropecé -varias veces- y continué. Divagué entre callejones, algunos oscuros, otros brillantes como la luz del sol. En ciertos tramos me cansé y osé a desistir, pero mi conciencia -que al parecer funciona- me lo impidió y seguí moviéndome. Hubo muchos obstáculos en mi trayecto: abismos, trampas, caídas, rasguños, rodillas sangrantes; también instantes de profunda felicidad, de iluminación y efervescencia. Cuando creí que todo había terminado, que ese viaje sin maletas que empredí simplemente no tenía más por donde ir, noté que nunca cesaría -o al menos yo jamás lo sabría-; me di cuenta que vivir se trata de eso, de disfrutar de las carreteras rocosas y no pensar en las ampollas, sino en el paisaje, de entender que por más que creamos comprender, hay un infinito que nos espera, hay un final que no conoceremos y hay un destino, cuyo nombre no sabemos.
- Celeste Granda
Nunca es todo lo que declinamos hoy, pero necesitaremos mañana,
Son las noches que gritan a los cuatro vientos que no amanecerá,
Las orugas que se rehúsan a volar
Y las mariposas que creen no perecerán.
Nunca es el sol luchando con la luna,
La noche con el día,
Las ideas con los actos,
Las palabras con las letras,
La melancolía con la cara que se le da al mundo.
Nunca es en resumen todo lo que no está,
Pero siempre parece estar.
Nunca solo tardará un poco más.
